La transformación de una antigua vivienda da lugar a un nuevo hogar pensado para una familia de cuatro miembros. La propuesta se articula alrededor de un patio central que actúa como corazón de la casa, aportando luz, ventilación y una conexión constante entre los distintos espacios.
La planta baja se abre al jardín y la piscina mediante una amplia zona de día concebida como un espacio fluido y luminoso, mientras que la planta primera organiza los dormitorios y el estudio alrededor del vacío central. Una arquitectura que encuentra el equilibrio entre interior y exterior, entre luz y materia, creando una atmósfera serena y armoniosa para la vida cotidiana.


